Hablemos de ansiedad

La ansiedad parece ser el mal de este siglo.

En mayor o menor medida, todos hemos sentido ansiedad en muchos momentos de nuestra vida. Sin embargo, la ansiedad no es mala en sí como cree mucha gente, sino que tiene una función muy importante.

En esta primera entrada del blog, vamos a hablar de ANSIEDAD

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción de inquietud y preocupación por una amenaza futura, sea real o no.

Tiene de numerosos síntomas (cognitivos, físicos, emocionales) y por lo general es adaptativa. De hecho, la ansiedad tiene la función de supervivencia, preparándonos para lo que viene, ayudándonos a focalizar nuestra atención y mejorar nuestra eficacia.

Por supuesto, todo esto si sigue el curso normal y nos ayuda a ponernos en acción para resolver un problema. Si no es así, y la ansiedad llega a determinados niveles, puede resultar disfuncional y causarnos más problemas que beneficios.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

Los síntomas suelen variar y dependen tanto de la persona como del área problema.

Por ejemplo, una persona con síntomas de ansiedad social tendrá una serie de síntomas comunes a otros trastornos de ansiedad, pero tendrá otros síntomas característicos del propio problema.

Aquí os menciono algunos de los síntomas más comunes:

  • Taquicardia
  • Sudoración
  • Mareos
  • Cansancio
  • Dolor de cabeza
  • Disminución o aumento de apetito
  • Opresión en el pecho
  • Falta de concentración
  • Rumiación
  • Irritabilidad

Estos son solo algunos, pero, como podéis ver, se confunden con síntomas de algunas enfermedades de origen más orgánico (por las que tendrías que ir al médico).

¿Cuándo la ansiedad se convierte en un problema?

El problema de ansiedad viene cuando aparece de manera constante, formando un patrón y deja de tener su función. Es decir, en el momento en que la ansiedad deja de aparecer de forma puntual para ayudarte a resolver una situación y además, los síntomas te sobrepasan.

¿Sirve de algo ir al médico a que me recete ansiolíticos?

Una vez descartada la causa orgánica de los síntomas (vamos, que estás físicamente sana) tienes varias opciones.

El médico puede ayudarte recetándote ansiolíticos, pero únicamente estarás quitándote el síntoma temporalmente.

Excepto algunos casos en los que pueden ser necesarios, en general vamos a estar tapando la raíz del problema. Y, desde luego, si tu objetivo es librarte de verdad de la ansiedad, la medicación no es la mejor solución.

Entonces, ¿qué puedo hacer?

Lo primero que te recomiendo es que te informes sobre cómo funciona la ansiedad. Frecuentemente mantenemos y empeoramos la ansiedad una vez que entramos en espiral. Tenemos tendencia a huir de las situaciones que nos la generan, provocando una menor tolerancia a las situaciones-problema y a la propia ansiedad.

Si la ansiedad es un problema en tu vida, lo mejor que puedes hacer es buscar un psicólogo/a sanitario para que te ayude. Yo estaré encantada de ayudarte

Quiero que me ayudes con mi ansiedad

Volver arriba